De las guerras y los hippies a la sustentabilidad actual

Por María Zozaya

Para Crowd-Recycling el día del planeta no es sólo el 22 de abril: es todos los días.

Así hemos de reclamarlo todos, llevemos la ropa que llevemos y vivamos donde vivamos. Sin embargo, el contexto de vida sostenible normalmente se ha vinculado a situaciones históricas determinadas y a protestas contra el sistema dominante en el poder a menudo vinculado a músicas y vestimentas concretas.

 

Reusar materiales o reciclar objetos para nuevos objetivos ha sido un elemento consustancial a la historia de la humanidad. Sin embargo, parte de ella sólo parece darse cuenta en épocas de necesidad, carestía, o conflicto. En Crowd Recycling insistimos en la reutilización de objetos como una vía más de frenar el exceso abusivo de producción innecesaria.

La reutilización que se daba en todos los pueblos y localidades de manera histórica en la mayoría de las culturas del planeta comenzó a frenarse desde el siglo XIX. Llegó de la mano de la industrialización, la producción en cadena y el abaratamiento de las manufacturas.

Foto: History Extra: Ten tips for Surviving during the II World War.

Cuando comenzó el siglo XX se revitalizó por causa de la carestía de las guerras.

Especialmente la primera (1914-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) movilizaron estos procesos de reutilización por las limitaciones asociadas a ellas.

Foto: How your grandmother recycled.

Para esta segunda guerra se realizaron múltiples carteles que venían a recordar diariamente la importancia de reutilizar los recursos, entonces ya algo perdida.

Con sus campañas, desarrollaron un fenómeno cartelístico de gran interés en términos de diseño. En esta segunda conflragración además de la teoría (expuesta en carteles o difundida por la radio), se agilizó el reciclaje propiamente dicho, debido tanto a la carestía como a la necesidad de autoabastecimiento por el cierre de las fronteras. Los cercos y las formas de aislamiento de países causó, entre otras cosas, que se propulsasen los sucedáneos de alimentos, como en la Alemania Nazi.

Foto: Recycling, Michael Greenwell.

Precisamente las guerras y sus excesos sirvieron después para generar verdaderas fronteras humanas contra los abusos vinculados a los denominados países desarrollados, como el cantado por Louis Amstrong en What a Wonderful World.

 

Durante la década de 1960, desde América y Europa, parecieron recuperarse aquellas formas más respetuosas con el medio ambiente.

Estaban especialmente vinculadas al movimiento hippi que cantaba contra la guerra del Vietnam, o las revoluciones de los mayos del 68 europeo y todas las proclamas sociales a que iban asociados. Se recobraron movimientos utópicos pacifistas que a menudo difundían sus mensajes en vías musicales. Sembraban un día a día que encubría la protesta social con propuestas de cambio del rumbo capitalista e imperialista que había controlado el primer mundo, y proponían un cambio de actitud ante la línea predominante en la humanidad. Esta filosofía de vida consiguió muchísimos adeptos que se vinculaban a las consignas más conocidas de John Lennon o encuentros como el festival de Woodstock.

Foto: The legacy of the hippie movement.

Pasadas aquellas etapas, en la década de 1980, con el triunfo del denominado Estado del bienestar y el dominio pleno del capitalismo, los ciudadanos parecen haber olvidado que los materiales de la tierra son finitos.

Con el fin del milenio pareció abrirse una nueva etapa de concienciación de lo que realmente está pasando, con menos músicos que canten a los desastres, más imágenes y teóricos reclamando salidas.

Durante décadas la mayoría de nuestros vecinos había creido -si se me permite la expresión- que la basura se conviertía en invisible una vez que se tiraba en el cubo. Pero parece que en esta última década, la gente se está concienciando de que hay mucho más detrás de esa basura que tiramos cotidianamente.

En efecto, desde comienzos del siglo XX, hay una especie de revisión (minoritaria) de la destrucción de la actividad humana en el mundo día a día. Incluso algunos programas regionales para el desarrollo científico incorporan a sus bases la idea de sustentabilidad, cada vez más presente. Por ejemplo, la sostenibilidad en el horionte Alentejo 2020 es una de las claves para la promoción de la empresa y la investigación en esta región del centro de Portugal.

La idea de la sustentabilidad para Crowd Recycling  ha de comenzar en el día a día, no en los proyectos ni en las teorías científicas, sino con la acción silenciosa de cada cual.

Pero es verdad que nosotros mencionamos que la sostenibildiad es un objetivo esencial en las políticas de desarrollo actuales simplemente para que las personas que quieren hacer nuevas empresas contemplen este objetivo. Estas han de saber que, además de necesario para un desarrollo sostenible del planeta, va a ser un requisito indispensable a la larga para muchas industrias (de momento está lejos de serlo, como muestran los engaños de las fábricas de coches sostenibles). Por ello, es recomendable informarse en cada campo de acción sobre la forma más ecológica y sostenible de desarrollar sus proyectos, sean vinculados a la mecanización, a la construcción, la arquitectura, al turismo o a las empresas culturales, aunque pocos contemplen esta faceta, como algunos festivales portugeses como el Boom o Andanças.

Foto: The 94 most badass soldiers who ever lived.

En esta página ofrecemos algunas ideas vinculadas a la sustentabilidad y esperamos añadir muchas más (contando por supuesto con la colaboración altruista de otros ciudadanos vinculados a empresas sostenibles que quieran mandar sus entradas). En Crowd Recycling nos centramos esencialmente en consejos diarios y recogemos otras tantas sugerencias para dar salida a muchos objetos que normalmente son tirados cuando reconvertidos podrían estar haciendo un gran bien a la sociedad, especialmente si todos los ciudadanos lo reconvirtieran. Por eso insistimos tanto en plantar en objetos reutlizados, pues si cada ciudadano del mundo plantase una flor en una garrafa de agua por cada diez que bebe, favorecería la polinización y la mejora del oxígeno. Por eso insistimos en dar una vida más a muchos objetos, porque si tras un picnic puede quedar todo lleno de basura, es mucho mejor hacer varias billeteras con los bricks, ceniceros con las latas y lámparas con las cucharas de plástico. Obviamente todo esto ha de formar parte de un movimiento conjunto, de un proceso en que se vinculen muchas actitudes de respeto hacia el medio ambiente. Hay tantas posibilidades como la imaginación invente, tanto para ocasiones especiales como para el día a día. Ser sostenible no es una moda hippi, aunque esa etapa haya quedado idilizada como la del mito ecológico.

 

Foto: Blog Spiritual Hippie.


Sugerencia de cita de esta entrada:

M. Zozaya, “De las guerras y los hippies a la sustentabilidad actual”, Crowd Recycling, ISSN 2444-7285, 19-1-2016.

Créditos fotográficos: bajo cada fotografía y con sus enlaces.

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